retratos

Historia iluminada en un rostro.

Un close up nos pareció la mejor forma de hacer justicia a un rostro que cuenta una larga historia, una trayectoria ejemplar.

Profesión privilegiada.

Uno de los grandes privilegios de esta profesión es tener la oportunidad de estar frente a alguien a quien se admira tanto, y poder hacerle un retrato. Este es uno de esos casos.

Luz.

La protagonista es la luz en esta imagen. Fue gracias a la luz que nos regaló el sol a través de esta ventana, que logramos dibujar este escenario.

Luz y sombra, un instante.

Un árbol nos regaló esta imagen reflejada sobre el muro del artista plástico Javier Marín, un regalo efímero que enmarcó su retrato.

Complicidad al disfrutar.

Joaquín Cortés estaba disfrutando México, y queríamos participar y fotografiar eso.

Si hacer fotografía es un disfrute, y México es un disfrute, y la presencia del reconocido bailarín lo es también, no quedaba más que ser cómplices en esto.

Ficción hecha realidad.

Queremos convencer a nuestro espectador usando cualquier medio. Una de las cosas más divertidas, y más retadoras, es jugar con la realidad. Esta imagen es una clara  muestra del trabajo fotográfico y el trabajo en post-producción, que juntos nos ofrecen una realidad diferente.

Co-creando la historia.

Quisimos contar sólo una parte de esta historia, para permitir que el espectador cuente lo demás. Jugando con la luz y la sombra, ofrecemos al espectador sólo algunos elementos para que él invente lo que hace falta.